Aguilarlh_ Los saberes de mis estudiantes.
Entre los saberes de mis alumnos en internet, encontré que la mayoría tiene una cuenta de correo electrónico, aunque no todos disponen de computadora y conexión a la red en sus domicilios; también saben lo elemental para encontrar los temas de investigación que los maestros marcamos, saben copiar, pegar, insertar y dar formato, es decir, conocen lo elemental del procesador de textos y paquetería office. Así mismo, la mayoría sabe de alguna página y programa para bajar música y algunos saben bajar y enviar videos. Ninguno expresó saber crear una página web, aunque sí saben cómo abrir y para qué sirven las mismas. También dijeron que algunos cuentan con su facebook y que lo usan para comunicarse con amigos, familiares y compañeros. Como es lógico, todos saben cómo bajar fotos, buscar videos y demás entretenimiento de acuerdo a los intereses de su edad. Sólo en caso de los alumnos de la especialidad de informática conocen lo que es una base de datos y el manejo de vínculos, sin embargo , éste no es el caso del grupo seleccionado, que corresponde a la carrera de contabilidad.
Para el grupo en cuestión es claro que éstas herramientas y su conocimiento poco o abundante de éstas, puede servir para hacer tareas, investigaciones, enviar tareas, compartir, enviar o recibir información, exámenes, calificaciones, etc.
El grupo en estudio se encuentra cursando el 5º semestre y la asignatura de: Ciencia , Tecnología, Sociedad y Valores me parece que la llevaron en los primeros semestres, razón por la cual en tiempo de clase mis alumnos no pueden enseñarse unos a otros las habilidades descritas arriba, por lo cual se propone lo hagan en sus tiempos libres en la escuela o por medio de su correo o facebook si cuentan con ello. Por mi lado, pienso dar seguimiento en mis horas de clase que como ya mencioné son de Física II.
Coincido con el autor, que nadie nace sabiendo y lo viví en carne propia cuando descubrí que “aprender duele” , ya que los errores que ciertamente te hacen crecer, también son tropiezos en la incipiente vida de un maestro, aún siendo maestro normalista.
Afortunadamente para mi, ésos errores no se volvieron a cometer y aunque fueron otro tipo de errores, los fui corrigiendo hasta reducirlos a un nivel “aceptable”, ya que no puedo pecar de afirmar que tengo “cero errores”.
Aquí debo comentarles que actualmente trabajo en el departamento de Vinculación con el Sector Productivo de mi escuela, donde se está implantando el Sistema de Gestión de Calidad, el que siempre se considera perfeccionable y estoy seguro que lo mismo sucede con el trabajo cotidiano del maestro.
Y nosotros mismos nos damos cuenta de menos errores en nuestra actuación, cuando el tiempo de tu clase fue insuficiente para decir tu inspiración en el tema y tus alumnos te piden que continúes unos minutos más, una gran satisfacción es tu premio a la jornada de trabajo, ¿no es cierto?.
Sin embargo, como menciona Manuel Esteve, los maestros novatos e incluyo a los que no tenemos formación pedagógica completa, tenemos que estudiar métodos y técnicas que no nos fueron enseñadas para ser ingenieros, médicos o licenciados en las diferentes ramas, lo que nos ubica como maestros “incompletos”, que en algunos casos por nuestra ceguera ante nuestras propias deficiencias, se manifiestan en pláticas con la pizarra, menosprecio a nuestros alumnos y prepotencia en nuestra cátedra, tan nocivos al proceso de aprendizaje de los educandos.
“El maestro no nace, se hace”, afirmo cuando el maestro se capacita, aprende de sus errores y no los vuelve a cometer; cuando trata con respeto y cordialidad al alumno, lo motiva y lo interesa del saber en todas las áreas del conocimiento, lo que le permitirá elevar su nivel de vida y mejorar su entorno.
Luis Héctor Aguilar Gómez
Aguilarlh_Mi confrontación con la Docencia
Yo nací en el seno de una familia donde la madre es ama de casa y mi padre un empleado de gobierno, el que estudia ya casado y llega a ser contador titulado, y fui creciendo sin tener intensión alguna de tener aquella profesión, ya quería ser agrónomo; pero como dice la canción.. ”uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser…” , los problemas por divorcio de mis padres y la falta de recursos, me obligaron a buscar trabajo estando en la preparatoria, encontrando el de dibujante, lo que siempre me ha gustado. Por sugerencia de un maestro, solicito trabajo como maestro de Actividades Tecnológicas y obtengo mi nombramiento de algunas horas en una Secundaria Federal, al tiempo que también aconsejado por mis compañeros, en mi época de dibujante, ingreso a la escuela que tenía cerca y podía costear: Ingeniería Civil.
A mis dieciocho años inicio mi trabajo docente frente a un grupo en una secundaria de nueva creación, donde algunos alumnos se acercaban a mi edad, teniendo una experiencia inolvidable, ya que me temblaban las manos y las piernas al sentir la atención de los muchachos en mi, eran mis primeros días de ser maestro.
Pasaron algunos años y teniendo la carta de pasante, presento examen de oposición en el CETis 132 de mi natal Tlaxcala, empezando mi experiencia como docente de educación media superior en el año de 1983.
Estos años pensaba que el magisterio sería el medio para ayudar a mi familia y tener un ingreso y así terminar mi carrera, a la que me ocuparía el resto de mi vida; sin embargo, después de titularme, me dí cuenta que no había camino abierto por familiar o padrino alguno dentro de la profesión, pues en mi familia no hay otros ingenieros civiles o arquitectos, contando para ése momento con treinta horas de nombramiento en mi subsistema y por consiguiente un salario nada despreciable y el que no quise dejar a cambio de los raquíticos sueldos que pagan las empresas y gobierno a los nuevos profesionistas.
Aún con el deseo de ejercer mi profesión, vine al estado de Yucatán donde estudié la maestría en Ciencias de la Planificación Industrial y me titulé, esperando encontrar una oportunidad afín a mi preparación, la que no encontré en la industria más que en Pemex, donde por medio de una licencia sin goce de sueldo, pude trabajar un año y medio, regresando a mi subsistema en el año de 1995 e inscribiéndome como perito en construcción en Obras Públicas del Ayuntamiento de Mérida, donde actualmente tengo obras pequeñas.
Sigo siendo docente del CETis 112, donde tengo la oportunidad de compartir mis experiencias y conocimiento con mis alumnos de la especialidad de construcción, recibiendo reconocimiento de mis ex alumnos, a los que siempre encuentro trabajando en algún lugar relacionado a su perfil de egreso o incluso encontrando colegas ahora ya ingenieros civiles, lo que me llena de orgullo y satisfacción.
Pero como no todo en la vida es perfecto, también me siento decepcionado de mis esfuerzos cuando no logro motivarlos en mi quehacer diario, sobre todo al enterarme con tristeza que han sido dados de baja por materias reprobadas o problemas personales, derivados en muchas ocasiones por su situación socio-económica, agregando una baja autoestima y falta de visión a la vida, abandonando sus estudios y aumentando las estadísticas de desempleo y marginación que aquejan a nuestra sociedad, sintiéndome impotente como maestro, por éstos casos.